Recuerdo una tarde de otoño, cuando solo tenia 6 años, que mi padre y yo salimos a dar un paseo por el parque. Soplaba la típica brisa fresca anterior al frío invierno, y el suelo se encontraba repleto de hojas caídas de los árboles. He de decir que era un paisaje precioso.
A mi me encantaba amontonar las hojas para después tirarme sobre ellas como si fuera un colchón y revolearlas por todas partes, para después volver a ir juntando una por una, como si fuera una hormiguita. En una de esas caídas bestiales sobre las hojas escuché a mi padre llamarme desde el banco de la plazoletilla donde estaba la fuente del parque, y pensé que ya me estaba regañando por ensuciarme o algo de eso, pero no, lo único que hizo fue decirme: - chiquica, puedes venir a ver una cosa?

Yo me acerque muy intrigada, ya sabes, a esa edad todo es curiosidad, y cuando llegué lo vi a él, la primera y única vez en mi vida que he visto a ese abuelito. Era alto, delgado, con una barba increíblemente blanca y muy larga. Tenia unos ojos de color azul cielo y una sonrisa perfecta. En sus manos soportaba dos palos unidos por una cuerdecita de lana, y a sus pies pues tenía un cubito con agua. Lo vi sumergir los palos junto con la cuerda en el cubo, sacarlos.. y aluciné con la pompa gigantesca que hizo!. Era increíble! nunca había visto algo así, una pompa tan grande y tan extraña!, pues no era redonda, era como un tubo que se deformaba con el viento o que se yo, espectacular! Total, que mi padre me preguntó si me gustaba y me instó a acercarme con un empujoncito para verlas mas de cerca. Yo, que no era nada vergonzosa, nada mas acercarme le pregunté como hacía esas pompas tan grandes, a lo que el abuelito me contestó.- Buenas tardes chiquita, mi nombre es Zeus. Verás esto es muy fácil, solo hay que sumergir los palitos y la cuerda en este cubo con agua y jabón, sacarlos, separar los palitos y soplar entre medias o dejar al viendo que sople por ti para que empiece a aparecer la pompa, eso ya según lo que tu quieras, o ella misma te lo pida. Yo escuché esto como el que escucha llover, e iba a coger rápidamente los palos para ponerme a hacer pompas como una loca, vamos que yo estaba motivadísima, pero él comenzó a hablar de nuevo justamente antes de llegar a cogerlos. - En tu colegio hay muchos niños verdad? yo le conteste que si. -Hay niños rubios, otros morenos. Hay niños altos, medianos y bajitos. Unos tienen los ojos azules, otros verdes y otros marrones. Después hay niños altos rubios y con los ojos azules, bajos rubios con ojos azules, altos morenos con los ojos azules..., verdad? Yo contesté que si y no tenía ni idea de lo que me estaba hablando!. -Todos los niños son diferentes entoces, verdad? Pues con las pompas pasa igual. No hay ninguna pompa igual a la otra, unas son mas grandes, otra mas chicas, unas brillan mas según les de el sol o no, otras brillan menos, tienen formas completamente diferentes dependiendo de muchas cosas, por ejemplo el viento, no? Dentro de ellas si miramos podemos ver la realidad deformada según las curvas de la propia pompa, por lo que podríamos decir que es como ver dentro de un sueño. Pues entoces podemos decir que las pompas son como las personas, son todas diferentes, con sus sueños e ilusiones, pero todas son preciosas, tanto en sus brillos de colores, como en sus ángulos extraños y ocultos. Pues bien, dicho esto de lo que no te habrás enterado de nada te voy a pedir simplemente un favor. Habrá niños y niñas que se acercarán a ti únicamente para decirte que sus pompas son muy grandes y muy bonitas, que ellos saben hacer pompas mejor que el resto y que les mires como lo hacen. Aléjate de ellos, no los metas en tu vida, pues solo buscan agrandar su ego alimentándose del tuyo, de tu admiración hacia el, y eso, créeme, no es nada bueno ni para ti ni para el, Mejor ayudarle dejándolo ir.
Peeero, por el contrario, quiero que no dejes escapar a aquellos niños y niñas que sin decir palabra, o bien hablando hasta por los codos, se queden embobados mirando todas las pompas que estás haciendo. Disfrutando y alucinando como tú has hecho en cuanto me has visto, entendido?
Yo le respondí que si por inercia, sin tener ni idea de lo que me había contado, y cogí los palitos y nos pusimos a jugar mi padre él y yo a hacer pompas durante toda la tarde. Lo pasamos genial...
Extrañamente, jamás he olvidado todas y cada una de las palabras que me dijo ese abuelito.
Así que con esto,creo que ya tienes mi respuesta. Adiós!
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