Te viste caminando de repente sin rumbo, a ninguna parte. Te viste desnudo, sin un solo trapo que tapara tus vergüenzas, sin un solo disfraz tras el que esconderte para esculpir con medida vehemencia la pieza, el personaje que ansiabas ser. Te viste en el arcén de la carretera pensando, con tantas preguntas como sueños estallaban y rompían en tu cabeza, y todas ellas sin respuesta. Te viste como nunca antes te habías visto, como nunca antes habías podido imaginar.... , pero te viste. Pero te viste y decidiste dejar sin respuesta toda tus dudas, dejar sin lágrimas al llanto, dejar sin voz a la penuria. Te vistes y decidiste andar sobre cristales, dejar tu rostro envejecer y arrugar bajo el sol de la soledad. Te viste y decidiste saltar, correr jugar contigo mismo, charlar y a veces descansar, pero solo a veces, lo justo para arrancar. Te vistes olvidando el tacto de la ropa, el olor del jabón y la colonia, tus zapatos, tus discursos de profeta espabilado sin mas rigor que tu asentada presencia. Te vistes y llegaste. Llegaste a tu camino de flores alejado de aquella cuneta, llegaste y te rencontraste. Te reencontraste con los sueños perdidos, con tu personaje, con todo lo que habías conseguido, allí seguía, donde lo dejaste, allí seguía esperándote, fuiste fuerte y lo encontraste. Y te viste,por primera vez vistes.
Te viste sin entender como habías necesitado todo aquello, como habías luchado, derramando sudor, lágrimas, y amor, sobre todo amor en levantar todo tu imperio de sin razón. Sin razón por no llegar a ser nunca lo suficiente, por la búsqueda continua de algo que seguramente no exista en esa perfección de vida que de algún modo se alojo en tu interior. Te viste,, y te desnudaste. Dejaste unos segundo de reflexión, te permitiste sentir dolor por ver el terror al que fuiste sometido y al que someten sin corazón, y lo abandonaste. Te viste, te encontraste y te fuiste.
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