Existe un ser, entre esta y la otra vida, atrapado en su desdicha, sin poder salir de la oscura obsesión en la que se metió en vida. Rico, poderoso desde su nacimiento, se dedicó a tener todo lo quería, y todo lo que le definiría como el número uno. La envidia le hacía querer ser envidiado, ese tremendo círculo vicioso del que si no estás espabilado te resulta díficil salir.
El caso es que el tener todo al alcance de tu mano, y la constante necesidad de llamar la atención,le llevó a conseguir justamente lo contrario. Dejó de sentir la satisfacción de la posesión, puesto que dejó de sentir la admiración de los demás.
Así pasaron los años, cada vez más enloquecido, cada vez mas entristecido, cada vez mas agota, hasta que su último día, en su propio lecho de muerte, lejos de recapitular y mantener un segundo de cordura, para poder viajar en paz, se reafirmó con fiereza en el camino que le había llevado hasta aquí y partió. Su alma se despojó de su cuerpo y dejó todo lo material atrás, como debe de ser, pero su tremenda obsesión se quedó dispuesto a perturbarlo lo que parecía ser...por una eternidad.
En un simple vistazo desde la orilla del otro lado,vió lo más hermoso que había visto jamás, lo más puro y deseable que había conocido nunca, las almas de los demás. Así su deseo de la posesión lo llevo a convertirse en " El ladrón de almas".
Viajaba por el mundo, enamorándose sin cesar de los colores, la calidez, la inocencia, y la pureza de almas de este mundo y se limitaba a esperar y saborear el momento en que podría tenerlas. El último día de aquellas personas a las que había elegido, se lo pasada a su lado esperando. Una vez que fallecían y sus almas se separaban de su cuerpo, las engañaba aprovechando su torpeza en esta su nueva etapa, y las obligaba a seguirlo..diciéndoles que él a partir de hoy sería su guía, su fuente de inspiración.
Parecía un plan perfecto para su forma de entender su existencia, pero había un problema, nunca estaba satisfecho, nunca le parecía suficiente.
Un día, en uno de sus paseo de cacería, se encontró con el alma mas increíble que había visto jamás. No podía dejarla escapar, la necesitaba en su colección. Tal fue la sensación de necesidad de poseerla que le inspiraba que desde ese momento y hasta el último día de vida del cuerpo de esta alma no se separo ni un solo instante.
Llegó el momento esperando, estaba mas feliz de lo que había estado jamás, por fin la iba a tener, por fin la iba a poseer para siempre, por fin sería suya.
Un suspiro, un último profundo y tranquilo suspiro y el alma abandono su cuerpo.
El ladrón de almas se acercó con una felicidad extremadamente enfermiza para comenzar, su falseado discurso con el que conseguía engañar a las almas novatas y arrastrarlas junta a él, pero pasó algo que lo paralizó por completo.
Lo sabía, le dijo con tono tranquilo, pero a la vez contundente este nuevo alma. Sabía que algo me ha estado acompañando durante años, algo malo por supuesto, que ha ido infectando mi vida, y corroyendo todo aquello que me rodeaba. La desgracia y la pena iban ligadas de mi mano, y todo esto a sido gracias a ti, que has ensuciado todo aquello que me rodeaba con tu energía, con tu sola presencia. Aun así, no creas que estoy molesto, pues este es el camino que me ha tocado andar para aprender, tu has estado ahí por algo, al igual que yo, hoy, estoy aquí por algo también.
El ladrón de almas no entendìa nada, pero siguió escuchando.
Ya has atormentado lo suficiente a todas esas almas que te siguen, sin aprender absolutamente nada, así que vas a volver otra vez, a vivir tantas veces como sea necesario los errores que te han traído hasta aquí, para que de una vez por todas puedas regresar en paz, para que de un vez aprendas esta lección, pues te queda un mundo todavía por aprender y no puedes retrasar más tu camino.
Sin mediar mas palabra, y sin derecho a una sola replica el universo se distorsiono a su alrededor, hubo un apagón... De repente escuchó una voz que decía, ya viene, ya esta con nosotros, empuja...
No podía creer lo que estaba pasando, pero lo mas extraño no fue eso, lo mas extraño es que su memoria se empezó a desquebrajar a pasos acelerados, a desaparecer, hasta que finalmente estaba vacía, sin recuerdo alguno y dispuesta a ser llenada otra vez.
El ladrón de almas había encontrado a su maestro, que a su vez había sido su alumno para aprender otra importante lección en vida. Ahora los dos prosiguen su camino de aprendizaje como todas las almas de este mundo, maestros y alumnos, alumnos y maestros.
Algún día, el ladrón de almas también será un gran maestro para otras almas perdidas.
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